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Testimonio Bereano 777
Milagros en los últimos días
(P5)Transcripción de textos sin especificar, de val. 2000
Redactor responsable: bereano777@hotmail.com
Otros vínculos: Ver Testimonio bereano 777 (P1)
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Donde falta la fe hace falta milagros. ¿De cuál tipo de fe hablo? Dice Rom. 10:17:“…la fe nace al oír el mensaje, y el mensaje viene de la palabra de Cristo” –DHH-.
Respecto a “ese oír el mensaje”, el v. anterior (el 16) había dicho: “Pero no todos han aceptado el evangelio. Es como dice Isaías: “Señor, ¿quién ha creído al oír nuestro mensaje?” –DHH-. En consecuencia, en Rom. 10:17, “oír el mensaje” tiene el sentido provechoso de aceptar lo escuchado. Entonces, por un lado, asimilar conocimiento. Por el otro, aceptar la información.
¡He ahí el fundamento de la fe verdadera!.........“La fe es la firme seguridad de las realidades que se esperan, la prueba convincente de lo que no se ve” –Heb.11:1 -V77-.
Si retenemos la información de Rom. 10:17 en cuanto a cómo nace la fe comprenderemos ahora que el conocimiento adquirido y aceptado se convierte en una prueba convincente sobre “realidades que se esperan y por tanto literalmente aún no se ven”. Obviamente, este tipo de creyente no necesita milagros ni mojigaterías exteriores propias de los fariseos de antaño para impresionar a la gente. Más bien, a través del conocimiento convierte en realidades cosas no vistas.
Abrahán, el gran ejemplo
A corto plazo: Sería introducido en una tierra excelente –Gén.12:1-. A largo plazo: A través de él se bendecirían todas las familias de la tierra -Gén. 12:3-. Abrahán no se auto iluminó inventando esas cosas, recibió una información de parte de Dios. Y “Abrahán creyó a Dios…” -Gál. 3:6-. Y ese conocimiento lo llevó a actuar conforme a la instrucción inmediata: “salir del lugar donde residía”. Luego, vivió con una firme seguridad en cuanto a cosas que eran futuras. Es decir, realidades en su percepción, nacidas de la información que aceptó sin exigir ninguna previa demostración milagrosa.
Noé, otro gran ejemplo
En Gén. 6: 13-21 encontramos una amplia información de Dios a Noé, a través de la cual adquirió conocimiento de un suceso entonces futuro. “Y Noé lo hizo así. Hizo conforme a todo lo que Dios le mandó” --v22-. Tampoco vemos aquí exigencia previa de algún milagro para poder creer la información oida. Por eso, Heb. 11:7 afirma: Noé…Por su fe condenó al mundo, y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe”.
Gedeón, un ejemplo diferente
En el libro de Jueces 6:11-16 encontramos una conversación entre el Ángel de Jehová y Gedeón, quien es comisionado para derrotar en batalla a los madianitas. Según el cariz de sus palabras Gedeón sabe con quien habla; sin embargo quiere convencerse en cuanto al personaje y pide una señal o milagro, que le fue concedido –vv18-21-. Entonces dijo: “…Ay, Dios mío, que he visto al Ángel del Señor cara a cara” -v22-.
Naturalmente, Gedeón, con mentalidad militar en un ambiente de batalla se mostró exigente, como antes lo había hecho Josué –Jos. 5:13-. Ahora bien, ya convencido no se justificaba que Gedeón pidiera una señal o milagro en cuanto a si era cierto que Israel sería salvado a través de él como ya le había informado el ángel –vv36-38-. Y como si no le bastara esa señal solicita otra más –v39-, que también le fue concedida -v40-.
¡Oiga eso!, en total tres señales. Y puesto que sabía que su actitud rayaba con la majadería, dijo a Jehová: “…No se encienda tu enojo hacia mí, si hablo una vez más…” -v39-, es decir, si continuaba mostrando incredulidad.
Los Apóstoles, un ejemplo en línea con el de Gedeón
“Desde aquel tiempo comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén, padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y los escribas; ser muerto, y resucitar al tercer día” –Mat.16:21 -.
Ese fue el primer anuncio con el que comenzó Jesús una enseñanza a sus discípulos sobre su muerte y resurrección al tercer día. Y cuando sucedieron los hechos y se dio el anuncio de la resurrección, he aquí la reacción colectiva: “…las palabras de ellas parecían locura a los discípulos, y no las creían”-Luc.24:11-.
Obviamente, no asimilaron la enseñanza previa dejando un vacío que sólo sería llenado por una señal o milagro. Dijo uno de ellos: “…Si no veo…no creeré” –Jn. 20:25--. Otros dos: “Algunos de los nuestros fueron al sepulcro;… pero no lo vieron a él” –Luc. 24:24—
Notemos el enojo que Gedeón previó en su caso: “Entonces Jesús les dijo: “¡Oh simples y lentos de corazón para creer lo que anunciaron los profetas! …Y empezando desde Moisés y todos los profetas, les declaró lo que toda la Escritura decía de él” -Luc. 24:25,27-.
Simples y lentos -Val 2000-. ¡insensatos! -V77-. ¡que faltos de comprensión son ustedes! -DHH-. ¡Qué poco perspicaces sois y qué mente más tarda tenéis para creer todo lo que dijeron los profetas! -BJ-. ¡tontos…no pueden entender! -Biblia Lenguaje Sencillo-.
Tonto: “Que tiene o demuestra poca inteligencia o escaso entendimiento…” –Larousse 2008-
No entendían la Biblia respecto a un tema en particular que Jesús mismo les explicó. Y eso que en lo que a conocimiento bíblico se refiere fueron las personas más privilegiadas de ese tiempo, y con todo, ante un asunto importante, fueron llamados simples y lentos o insensatos o poco perspicaz o tontos.
Notemos otro reproche de Jesús: “…Si no veis señales y milagros no creeréis” –Jn.4:48--. ¿A quiénes fue dirigido? Comparto el siguiente comentario de la BJ: “…Este reproche no parece dirigirse al padre del niño enfermo cuyo gesto de llegar hasta Jesús prueba ya su fe (v.47), sino más bien a los contemporáneos del evangelista.”
Y como de todos modos Jesús hizo milagros se deduce que convencer a través de ellos fue un recurso extraordinario por encima del ejercicio intelectual que todo humano está supuesto hacer para entender y aceptar las cosas, pues, para eso fuimos dotados del gran cerebro humano que es donde se desarroya para proyectar la imagen del Creador que todos deberíamos tener.
Adoración basada en la vista, un sistema provisional
Un lugar, un templo, objetos sagrados y manifestaciones sobrenaturales ocasionales…así fue el sistema de adoración que el mismo Jehová estableció con un “grand opening” glorioso: “truenos y relámpagos, y una espesa nube sobre el monte. Y un penetrante sonido de trompeta estremeció a todo el pueblo…” –Exd. 19:16; 2 Cor. 3:7-. Jesús afirmó que ese sistema era la adoración verdadera de sus días –Jn.4:22-.
Sin embargo, tenía carácter provisional: “…la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre…la hora viene, y ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Estos adoradores son los que el Padre busca” –Jn.4:21,23-.
En espíritu, hace alusión a lo que no se ve. Y en verdad, a una instrucción -Jn.17:17-. Exactamente Rom. 10:17/Heb. 11:1, a saber: Fe (relativo a lo que no se ve) como resultado de un mensaje aceptado; pero no se olvide que Pablo habló de oír no de ver. También dijo: “porque andamos por la fe, no por vista” -2 Cor. 5:7-. Con razón la bendición permanente salió así: “…¡Dichosos los que no vieron y creyeron!” –Jn.20:29 -
Significa un ejercicio de la mente a través de una instrucción recibida: “…haced discípulos…enseñadles a obedecer todo lo que os he mandado…” –Mat. 28:19,20-. Y desde luego, el oír despierta las emociones que algunos llaman “toques”.
Notemos a 1 Ped. 1:8: “A quien, sin haberlo visto, lo amáis; y sin verlo por ahora, creéis en él…” ¿Acaso todos creyeron porque previamente vieron algún milagro? Muy difícil si tenemos presente que los destinatarios vivían “… en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia” –1:1-.
Además, los casos de aquellos que sólo oyeron y comprobaron a través de la Biblia como establece Hechos 17:11. Dice el v.12: “De ese modo, creyeron muchos de ellos, y mujeres griegas distinguidas, y no pocos hombres.” También: “Así, razonaba en la sinagoga con los judíos y con otros piadosos, y en la plaza cada día con los que concurrían” -v 17-.
Rom. 12:1 resume todo lo nuevo: “Así que hermanos, os exhorto por las misericordias de Dios a que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio racional” –Val.BT-. Comentario de la nota: “La palabra latreía=servicio --Jn.16:2 es una terminología análoga al tiempo del apóstol, quien describe este sacrificio como un logiké latreía=servicio racional a Dios por medio de la razón humana…”
Ha de notarse que aunque Jesús anunció (en conversación con la Samaritana) que ya se vivía en la hora del cambio éste se efectuó lentamente pues no sólo habría un cesar cualitativo de sacrificio y ofrenda sino también un fin literal del lugar emblemático del sistema de adoración: El templo en Jerusalén --Dan. 9:27,26; Mat. 24:1,2, 16-21-.
La gloria de lo nuevo en la era apostólica
“...Esta salvación fue anunciada primero por el Señor, y fue confirmada para nosotros por los que oyeron. Y Dios apoyó el testimonio de ellos con señales, prodigios, diversos milagros y dones del Espíritu Santo…” –Heb. 2:3,4 V2000-.
Cuando Pablo escribió esa carta (A los Hebreos) el cristianismo tenía como 30 años establecido. Nótese que lo acabado de expresar es una recapitulación o temprano resumen histórico comenzando por Jesús y situándose Pablo en la 2da generación de cristianos con la expresión “confirmada para n o s o t r o s “.
Repitamos: “…Y Dios apoyó el testimonio de ellos con señales, prodigios, diversos milagros y dones del Espíritu Santo…”
Evidentemente, otro “grand opening con sus fuegos artificiales”; pero no olvidemos que al mismo tiempo f i n a l i z a b a el otro sistema, que como vimos, tuvo también su glorioso “grand opening” y posterior administración, como resume el v. 2 de Heb. 2, es decir, un v. anterior al 3 y 4 donde aparece lo nuevo.
Reitero, el sistema judaico de adoración entró en sus últimos días, Jesús lo anunció. Y entre unos de 5 a 8 años después de haberse escrito la carta a los Hebreos terminó definitivamente el mundo judío que fue fundado alrededor del viejo pacto mediado por Moisés. Los registros legales sacerdotales que en 70 EC ardieron con el templo así lo atestigua.
Ahora bien, el apoyo milagroso que Dios dio al movimiento mesiánico coincidió con los últimos días del sistema de cosas judaico: “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento impetuoso…y empezaron a hablar en otras lenguas…se juntó una multitud. Y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua…esto es lo que anunció el profeta Joel: “En los últimos días –dice Dios- derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos e hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, vuestros ancianos soñarán sueños…prodigios arriba en el cielo, señales abajo en la tierra…: “¡Sed salvos de esta perversa generación!” -Hechos 2:2,4,6,16,17, 19, 40-.
Había dicho Jesús a los fariseos: “-Os aseguro que todo esto recaerá sobre esta generación”, lo que se constituye en evidente prueba de que ciertamente corrían unos últimos días -Mat. 23:36-.
Reitero que los grandes milagros en la era apostólica coincidieron con esos últimos días, aunque específicamente salieron como una gran evidencia en cuanto a cuál organización Dios apoyaba (recuerde Heb. 2:2-4 con la palabra apoyó respecto a lo nuevo –v4-, en desmedro de lo viejo –v2-), partiendo del hecho de que el sistema de adoración judaico fue establecido por Dios mismo y continuaba operando, con el templo emblemático, el sacerdocio y sus fieros apoyadores aún allí al momento mismo de llegar lo nuevo. De hecho, hubo un conflicto en cuanto a legitimidad, pues, el judaísmo consideró al cristianismo incipiente como una secta –Hch 28:17,22-, es decir, como una apostasía.
Y ciertamente, sobre el viejo sistema de adoración Jehová había dicho: “…porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos” -Is.56:7-. De ahí la peregrinación mundial anual, como la registrada en Hch 2:5: “…venidos de todas las naciones bajo el cielo”.
En consecuencia, aquel apoyo milagroso se constituyó en un anuncio público para el mundo entero respecto a un nuevo sistema de adoración a Jehová, el Dios verdadero. Por eso, cuando comenzó el gran sonido anunciando el “grand opening”, a saber: “…un estruendo como de un viento impetuoso…” -Hch 2:2-, inmediatamente salió una representación mundial de los adoradores del viejo sistema –vv6-11-. Y su pregunta de unos para con otros fue: “…Qué significa esto? –v12-. He aquí la respuesta: “…que toda la casa de Israel sepa con absoluta seguridad, que a este Jesús…, Dios lo ha hecho Señor y Cristo”-v36-.
¿Verdad que si tenemos en cuenta a Hechos 4:12 ese anuncio implicaba algo nuevo en lo que a adoración se refiere? ¿Verdad que esos unos 120 hermanos allí presentes fueron el cimiento de lo nuevo? ¿Verdad que el ruido estruendoso y el milagro de plurilinguismo fungieron de pruebas fehacientes a favor de lo nuevo que se anunciaba a toda la nación?
La infancia de la iglesia, las primeras cosas, la leche de un bebé
Hablándoles a los judíos que comenzaron el cristianismo, dijo Pablo: “Al cabo de tanto tiempo, ustedes ya deberían ser maestros; en cambio, necesitan que se les expliquen de nuevo las cosas más sencillas de las enseñanzas de Dios. Han vuelto a ser tan débiles que, en vez de comida sólida, tienen que tomar leche. Y los que se alimentan de leche son como niños de pecho, incapaces de juzgar rectamente…No volvamos otra vez a las cosas básicas, como la conversión y el abandono de las obras que llevan a la muerte, o como la fe en Dios, las enseñanzas sobre el bautismo, el imponer las manos a los creyentes…” –Hebreos 5:12-14 con el 6:1,2- DHH-.
Nótese que “imponer las manos a los creyentes” fue parte de las cosas más sencillas o leche de pecho, que como sabemos, literalmente hablando, es transitoria porque los bebés se desarrollan.
La práctica de imponer las manos se efectuaba en diversas circunstancias: Al conferir autoridad para un cargo –Hechos 6:5,6-. Para el envío de una misión –Hechos 13:3-. Para curación de los enfermos –Hch 9:12,17: 28:8-. Y para comunicar el don del Espíritu Santo –Hch 8:17-. Sobre esto último: “Dios ha querido que en la iglesia haya, en primer lugar, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego personas que hacen milagros, y otras que curan enfermos…No todos son maestros, ni todos hacen milagros, ni todos tienen poder para curar enfermos…” -1 Cor. 12:28-30; DHH-.
Estamos hablando de “poderes otorgados” sin necesidad de escuela y/o esfuerzos humanos. Por eso se llaman “dones” o “capacidades” adquiridas mediante el poder de Dios –vv 4-11 de 1 Cor. 12---.
El de curaciones fue el que más llamó la atención pública: “…Todos los que habitan en Jerusalén saben que realizaron un notable milagro, que no podemos negar” –Hch 4:16-.“Como el mendigo, después de haber sido sanado, se mantenía con Pedro y Juan, todo el pueblo, asombrado, corrió hacia ellos al pórtico de Salomón”-Hch 3:11- “Los apóstoles realizaban muchos milagros y prodigios en el pueblo…La gente sacaba a los enfermos a las calles, y los ponían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, a lo menos su sombra tocase a alguno de ellos. Y aún de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados por espíritus impuros. Y todos eran curados” –Hch 5:12,15,16-.
Tome buena nota de la lectura bíblica precedente con los milagros y prodigios. También de Hch 8:5-8: “Entonces Felipe descendió a la ciudad de Samaria, y predicaba a Cristo. La gente escuchaba unánime atentamente, lo que decía Felipe, porque oían y veían las señales que hacía. Porque los espíritus impuros salían de muchos, dando grandes voces, y muchos paralíticos y lisiados eran sanados. Así, había gran alegría en aquella ciudad.” Meditemos ahora en lo que informa Hch 5:14: “Y los que creían en el Señor aumentaban cada día más, tanto hombres como mujeres se agregaban a ellos”. Seguramente que de ellos también se decía: “…sabemos que Dios te ha enviado a enseñarnos, porque nadie podría hacer los milagros que tú haces, si Dios no estuviera con él” -Jn.3:2 DHH--.
¿cuál es la conclusión?
La pregunta es oportuna porque, como vimos, Jesús reprochó el que la gente creyera a través de milagros y delante del incrédulo Tomás aseguró una felicidad para aquellos que creyeran sin ver; oportuna porque la fe verdadera tiene como fundamento el conocimiento, además de que, tal como dice la Biblia, el cristiano anda por fe no por vista; oportuna porque el drama de Job se fundamentó en una observación del diablo según la cual Jehová compra a la gente con dádivas y cuidados especiales, una observación-reto que Dios atendió –Job 1:8-10-.
La respuesta parece desprenderse de la lógica según la siguiente situación: Felipe, el evangelizador, como mostré arriba, hizo muchos milagros en Samaria –Hch 8:5-7-. Entonces se bautizaron hombres y mujeres –v12-. “Hasta el mismo Simón creyó, y una vez bautizado andaba continuamente con Felipe. Y al ver las señales y los grandes milagros que hacía, estaba atónico” –v13-. ¿Quién los bautizó? Evidentemente, Felipe, el mismo que predicó y les hizo milagros. Sin embargo, ninguno de esos conversos recibió espíritu santo. Por eso, los apóstoles que estaban en Jerusalén les enviaron a Pedro y a Juan quienes les impusieron las manos: “… y recibían el Espíritu Santo” –vv14-17.
Fijémonos que Felipe, con todo y ser un poderoso predicador, milagrero y bautizador carecía de poder para transmitir espíritu santo con sus dones correspondientes. Es la razón para que el cuerpo apostólico enviara a dos de ellos para que hicieran lo que a Felipe no le era potestativo hacer. Lea esto: “Cuando Simón vio que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero. Les dijo: “Dadme también a mí este poder para que cualquiera a quien yo imponga las manos, reciba el Espíritu Santo” –vv18,19-.
La declaración no es doctrinal; pero sí es el testimonio de dos testigos: Lucas, el narrador (testigo de oída) a quien le corresponde lo subrayado en azul. Y Simón quien expresó su deseo de obtener el poder que tenían los apóstoles de transmitir espíritu santo con la imposición de las manos.
Recuérdese que fue así a pesar de que Simón “…andaba continuamente con Felipe” –v13-.
Hay otros casos de derramamientos directos de espíritu santo; pero siempre en presencia de los apóstoles –Hch 2:1, 4; 10:44-46-. Aunque, hay un caso muy especial, cuando Jesús, cabeza de la iglesia, personalmente predicó a Pablo y además, bajo la circunstancia de una persecución donde seguramente los apóstoles se escondieron, comisionó al discípulo Ananías, residente en Damasco donde de paso estaba Saulo, para que pusiera las manos sobre él a fin de que recobrara la vista y para que también fuese lleno de espíritu santo –Hch 9:11-17-.
Significa, pues, que muertos los transmisores oficiales cesaron las transmisiones de los dones milagrosos. 1 Cor. 12:28 apertura los dones así: “…primero apóstoles…” En el comienzo del movimiento los apóstoles fueron “un grupo fijo” que debía estar formado por 12 personas nada más –Mat. 10:2-4 y Hch 1:25,26 que registra el único caso de reemplazo en el grupo, el de Judas Iscariote, por su transgresión; pero el hecho cierto de que los apóstoles no tenían sucesores lo muestra la falta de registro en cuanto a una sustitución del apóstol Santiago a quien Herodes asesinó –Hch 12:2-. Y en el Apocalipsis, proyectando el entonces futuro lejano se les sigue llamando “…los 12 apóstoles del Cordero.” –Ap. 21:14-. Por tanto, cuando murieron aquellos 12 originales desaparecieron los dones mismos llamados “apóstoles”.
Los milagros en los siguientes 100 años después de la muerte de los apóstoles
“Es una afirmación incuestionable que durante los primeros 100 años que siguieron a la muerte de los apóstoles, se oye poco o nada en cuanto a que los primeros cristianos realizaron milagros.” --Cyclopaedia de M´Clintock y Strong, vol. 6, pág. 320—
La pregunta que puse en mi mente es la siguiente: ¿Hay otra información que desmienta a M´Clintock y Strong? Pienso que la posible realidad histórica expuesta es un seguimiento natural de lo que uno aprecia en la mayoría de las cartas apostólicas cuando con el paso del tiempo las cuestiones milagrosas prácticamente no se mencionan. De modo que el tema de los dones del espíritu después del año 100 EC debería sopesarse y no sencillamente enlazar el siglo I con el XX donde los milagros en el nombre de Jesús, ficticios o reales, ciertamente llenan una despensa espiritual.
¿Qué hay de Marcos 16:9-20?
“…Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán…Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén” - Val. 1960-.
Fíjese que transcribí de Valera revisión 1960. ¿Tiene Ud. conocimiento de esa versión bíblica? ¿Se ha molestado en querer saber sobre la calidad del manuscrito que le sirvió de base para su traducción? Bueno, de momento, si Ud. la tiene en sus manos (la mía letras grandes) note en su 2da página, abajo: “SOCIEDADES BÍBLICAS UNIDAS”. Luego, en la siguiente pág. encontrarás una información acerca de esa fraternidad mundial.
Ahora bien, posterior a Val. 1960, Sociedades Bíblicas Unidas publicó también “La Biblia Dios Habla Hoy, edición de estudio. Tiene muchas notas a pies de páginas que debemos tomar a seria consideración por tratarse de la misma entidad responsable de Val. 1960. Respecto a los vv9-20 de Marcos 16, he aquí su nota: “Los mejores mss. griegos terminan el texto de Mc con el v.8 ; es posible que el autor haya concluido ahí su evangelio, o que se haya perdido una parte final. En todo caso, es casi seguro que los vv 9-20, aunque se encuentran en buen número de mss., fueron añadidos en fecha posterior…”
La versión Reina Valera Actualizada, de Editorial Mundo Hispano, tiene una nota en el v.8 de Mc.16, así: “Los mss. más antiguos terminan el Evangelio aquí”.
También, la Reina Valera Biblia Textual (NT), de Sociedad Bíblica Iberoamericana: “…los últimos doce vv. (9 al 20) del texto están ausentes de los mss. griegos más antiguos y fidedignos, como son los códices Sinaítico y Vaticano…, el códice Bobiensis…el manuscrito Siríaco Sinaítico, unos cien mss. armenios, y dos mss. antiguos georgianos …Algunos mss. que contienen el pasaje, tienen notas de escriba declarando que algunas copias antiguas griegas no lo registran; y en otros mss., el pasaje está marcado con obeli (signos convencionales utilizados por los escribas para indicar una adición no genuina en un documento)…es evidente que la forma más acertada del evangelio de Marcos es la que finaliza en 16:8.”
Se cree que la añadidura fue con el propósito de darle un final más elegante al evangelio de Marcos que termina abruptamente en el v. 8, y para lo cual se tomaron como relleno datos aparecidos en otros evangelios, además de las palabras nuevas de los vv. 16-18 que seguramente fueron extraídas del montón de cosas que circularon oralmente. Y también las del v. 20 que reflejan realidades narradas en el libro de los Hechos. En todo caso, parece haber consenso en que los vv. 9-20, por no haber sido escritos por Marcos, son espurios.
Lo que dice la Biblia sobre los Milagros en los actuales últimos días
“Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios…” -Mat. 24:24-. “Porque vendrán falsos mesías y falsos profetas; y harán grandes señales y milagros, para engañar…” –DHH-
Cristos o mesías alude al campo político pues en la persona de Jesús el título se refiere a la expresión política de Dios en cuanto a un reino o gobierno divino para administrar los asuntos relacionados con los habitantes de la tierra. De ahí que falsos cristos o mesías tiene que ver con personas e instituciones que dentro del sistema político humano prometen a largo plazo ejecutar el programa de Dios previsto para Jesucristo. Y falsos profetas alude al campo religioso, esto es falsas religiones. El v 11 ya los había mencionados específicamente informando que serían “muchos”. El cap. 24 de Mat es relativo al fin del mundo, el v 3 introduce el tema (véanse también los vv 30,31).
“En aquel día muchos me dirán: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu Nombre, y en tu Nombre echamos demonios, y en tu Nombre hicimos muchos milagros? Entonces les diré: ¡Nunca os conocí! ¡Apartaos de mí,…” –Mat. 7:22,23-.
“…se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará…La aparición de ese inicuo es obra de Satanás, con gran poder, señales y prodigios mentirosos…que engaña a los que se pierden. Se pierden porque rehusaron amar la verdad, para ser salvos” -2 Tes. 2:8-10-.
“Realizaba grandes señales, …Con las señales que se le permitió realizar…engaña a los habitantes de la tierra…” -Ap.13:13,14-.
“…son espíritus de demonios, que hacen señales, y van a los reyes de todo el mundo, para reunirlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.” –Ap.16:14-. Obsérvese el período de tiempo como siendo pre Armagedón.
Fíjese también que en el siglo IEC, milagros en el nombre de Jesús fueron muestras de apoyo divino, mientras que no lo es en los presentes últimos días. Además, deberíamos concluir que si la iglesia continúa con el don milagroso hay ahora una confrontación en esa área como la de Moisés contra los magos de Egipto –Ex 7:11-, con la diferencia de que los frentes de hoy están alineados en la misma dirección, es decir, milagros en el nombre de Jesús dentro del mismo sistema religioso mundial.
Significaría obviamente que el diablo está metido allí, juega a su antojo con la inteligencia de muchos, porque por un lado la Palabra es categórica al afirmar que “…es obra de Satanás” y que es “…para engañar, si fuera posible, aún a los elegidos”, mientras que por otro lado hay quienes presentan la lógica de que “Satanás no echa fuera a Satanás” –Mat. 12:26-, olvidándose de que también “se disfraza de ángel de luz” -2 Cor. 11:14-.
Leímos arriba las palabras de Jesús: “…muchos me dirán…echamos…hicimos…”, relacionado con milagros. Evidentemente que el plural empleado incluye a grupos, organizaciones o confesiones con historial de milagros y/o exorcismos, que para un creyente son pruebas suficientes de legitimidad de fe. Entonces, “¡ojo pelao!, pues, deberíamos de darnos cuenta que hay un esfuerzo propagandístico a los fines de engañar, razón por la cual nuestra arma principal debería de ser la “inteligencia” fundamentada en la Palabra de Dios con observación minuciosa de los hechos. Por ejemplo, en el cap. 24 de Mat. se incluyó esta advertencia: "...el que lee, entienda- -v15-.
No los milagros…. el Amor: La marca distintiva de los verdaderos creyentes
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros” –Jn. 13:35-.
Arriba hablaba de observar minuciosamente los hechos. Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis…” –Mat.7:16--. En el v. 15 Jesús ya había mencionado a los falsos profetas, que luego aparecen más abajo (v 22) exhibiendo los milagros en el nombre de Jesús como pruebas de autenticidad cristiana.
Si reflexionamos en la lectura de Jn. 13:35 nos daremos cuenta de que los llamados falsos profetas carecen del sello distintivo allí plasmado, pues si lo tuvieran podrían ser reconocidos como verdaderos discípulos de Jesús, nunca como falsos profetas.
He aquí una extensión de la gran declaración de Jesús: “En esto se ve quiénes son hijos de Dios y quiénes son hijos diablo. El que no practica la justicia, ni ama a su hermano, no es de Dios…No como Caín, que era del maligno, y mató a su hermano…” -1 Jn. 3:10,12-.
Otra argolla que pertenece a la misma cadena está en la primera parte de Rom. 13:10: “El amor no hace mal al prógimo…”
Y en 1 Jn. 3:15: "Todo el que aborrece a su hermano es homicida…”
Un gran milagro de parte de Dios en los últimos días
Una resurrección después de 3 ½ días muertos. Dice Ap. 11:9-11: “Durante tres días y medio, la gente de los pueblos y tribus, lenguas y naciones, verán sus cadáveres, y no permitirán que sean sepultados. Los habitantes de la tierra se regocijarán y se alegrarán por causa de ellos, y se enviarán regalos unos a otros, porque estos dos profetas habían atormentado a los habitantes de la tierra. Pero después de los tres días y medio, entró en ellos un aliento de vida enviado por Dios. Se levantaron sobre sus pies, y cayó un gran temor sobre quienes los veían”-.
Nótese que la escena tiene impacto mundial (sombreado) y según el contexto ciertos testigos son los identificados como los muertos y posteriormente resucitados. Sobre los testigos hay dos comentarios interesantes:
DHH: “…parecen representar al pueblo de Dios en su condición de testigo-mártir.” --Comentando a Ap.11:3--
Diccionario Expositivo, de Vine, bajo Testificar, Testigo, pág. 895, renglón “d”: “…los intérpretes de los consejos de Dios, que aún han de ser testigos en Jerusalén en la era del anticristo.”
Prescindiendo de Jerusalén y la era del anticristo comparto la visión de que los dos testigos son un símbolo del pueblo de Dios con su testimonio durante los últimos días. Ap. 1:1 claramente dice: “La revelación de Jesucristo, que Dios le dio para manifestar a sus siervos lo que debe suceder pronto”, lo que significa que dichos siervos entenderían y asumirían su misión durante los últimos días, tal como profetizó Ap. 12:17.
Por eso, no sorprende que el 11:3 diga: “Y daré poder a mis dos testigos, que profetizarán…” Está de acuerdo con lo que sucedió en el primer siglo: “…recibiréis el poder…y me seréis testigos…hasta lo último de la tierra” –Hch 1:8-.
Volvamos a Ap. 11 y veamos cómo se pinta el profetizar de la iglesia durante los últimos días: “Si alguno trata de dañarlos, fuego sale de la boca de ellos, y devora a sus enemigos…Tienen poder de cerrar el cielo, para que no llueva en los días en que profeticen, y tienen poder de convertir el agua en sangre, y de herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran.” --vv5,6—
Si el lenguaje fuera literal diríamos que la iglesia haría milagros durante los últimos días. ¿Lo es? Absolutamente no porque es inconcebible siquiera imaginarnos a los cristianos echando fuego literal por la boca para matar (v5) y/o atormentar a los habitantes de la tierra (v10). Más bien, es el mismo fuego de la predicación que Jesús prendió en la tierra causando malestar entre la gente --Luc. 12:49-53—.
De igual modo no debemos pensar que los cristianos verdaderos causarían sequías literales, convertirían el agua en sangre y milagrosamente causarían toda suerte de plagas literales en perjuicio físico de los habitantes del planeta. Recordemos que en el primer siglo los milagros fueron para devolver la salud y alegría de la gente sin tomar en cuenta su condición espiritual, como aquella mujer que por ser cananea estuvo fuera de la asignación primigenia de Jesús, quien con franqueza la encasilló entre los amorales “perritos” y aún así fue beneficiada con la curación de su hija –Mat. 15:22-28-.
En la profecía de Daniel los dos testigos son los santos del Altísimo
La profecía de Daniel fue quien primero habló de las actividades y muerte de “los santos” durante los últimos días allí llamado “tiempo del fin”.
“…a los santos del Altísimo quebrantará, …Y serán entregados en su mano por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo” –Dan.7:25-.
“…destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos”. –Dan.8:24--.
“…Será por un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe de quebrantar el poder del pueblo santo, todo esto se cumplirá” –Dan. 12:7-.
Armando el rompe cabeza
“Un tiempo, dos tiempos y medio tiempo” (Dan. 7:25). “Es decir, por un año, y dos años y medio año. Cp. 12;7. Ap. 12:14.” Es el comentario de Val.77 en nota marginal (véase).
Quebrantamiento del poder del pueblo santo durante 3 ½ tiempos o 3 ½ años. Efectivamente, helo aquí: “…el pueblo que conoce a su Dios, se mantendrá firme y activo. Los sabios del pueblo instruirán a muchos,… -Dan.11:32,33-. En la continuación del v.33 y entrando en el v.34 observemos ahora un giro diferente: “…y caerán a espada y a fuego, en cautiverio y despojo por algunos días. En su caer recibirán una pequeña ayuda…” Vemos que por una parte están firmes y activos, instruyendo a muchos; pero caen víctimas de la espada, fuego, cautiverio y despojo por algunos días.
Los mismos hechos recogidos en el Apocalipsis
Valera Biblia Textual: “Y la mujer huyó al desierto, allí donde tiene un lugar preparado por Dios, para que allí la sustenten durante 1,260 días”…el dragón…persiguió a la mujer…Más le fueron dadas a la mujer las dos alas de la gran águila, para que, …volara al desierto…, allí donde es alimentada por un tiempo, y dos tiempos, y medio tiempo. Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para hacer que fuera arrastrada por un río. Pero la tierra ayudó a la mujer; y la tierra abrió su boca y absorbió el río que el dragón arrojó de su boca. Y el dragón se enfureció contra la mujer, y se fue a hacer guerra contra los restantes de su simiente (los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesús)”. –12:6, 13-17-.
Aquí no son los santos del Altísimo ni los dos testigos, son el resto, residuo o remanente de la “mujer de Dios”. El tiempo de los acontecimientos parece estar aludido en el v. 12: “…porque el diablo, sabiendo que tiene poco tiempo…”
Y el asunto parece ser tan importante que se reseña de nuevo en Ap. 13:5,7,10: “…y le fue dada autoridad para actuar durante 42 meses…Y le fue dado hacer guerra contra los santos y vencerlos…Si alguno ha de ser llevado a cautividad, a cautividad ha de ser llevado. Si alguno ha de ser muerto a espada a espada ha de ser muerto. Aquí está la perseverancia y la fe de los santos.”
42 meses son exactamente 1,260 días o 3 ½ tiempos y/o años, es decir, la misma historia, reiterativamente, sólo que, como vimos en Ap. 11, el pueblo de Dios se recuperaría de su caída. Y a eso se le llama una resurrección o levantamiento. Y puesto que sería a la vista de las naciones ¿verdad que ese milagro espiritual debería ser reconocido por todos hoy día?
¿Hay alguna organización religiosa que pueda dar testimonio histórico atribuyéndose los hechos que culminan en el gran milagro de Dios durante los últimos días? Bueno, quien esto escribe sólo conoce el testimonio en tal sentido de los Testigos de Jehová, ampliamente documentado en el libro “Los Testigos de Jehová: Proclamadores del Reino de Dios”, págs. 652-656, cuando el Presidente de la Sociedad WT y 7 de sus colaboradores más cercanos fueron condenados y sentenciados a cumplir cuatro condenas de a 20 años cada una, menos uno de ellos sentenciado a cuatro condenas simultáneas de diez años. Entonces, la obra prácticamente se detuvo, incluso fue cerrada la oficina central de Brooklyn. Woodrow Wilson, Presidente de Estados Unidos, dijo: “Las condenas son claramente excesivas.”
Continuación del resumen: El regocijo de Ap. 11:10
En el libro “Los Predicadores Presentan Armas”, del Sr. Ray H. Abrams, publicado en 1933, se informa: “Un análisis de todo el caso lleva a la conclusión de que las iglesias y el clero estuvieron originalmente detrás del movimiento encaminado a acabar con los russelistas…Cuando la noticia de las sentencias de 20 años llegó a los redactores de la prensa religiosa, virtualmente todas estas publicaciones, grandes y pequeñas, se regocijaron por el acontecimiento. No he podido descubrir palabras de simpatía en ninguna de las publicaciones religiosas ortodoxas…No puede haber duda, de que la persecución (…) surgió en parte del hecho de que se habían atraído el odio de los cuerpos religiosos “ortodoxos”. Lo que los esfuerzos combinados de las iglesias no habían podido hacer, el gobierno ahora aparentemente había tenido buen éxito en lograrlo para ellas”. Luego, el escritor se refirió a la revocación del fallo en el Tribunal de Apelaciones y dijo: “Este veredicto fue recibido con silencio en las iglesias”.
Sin embargo, ¿Qué son los Testigos de Jehová hoy día? Una organización mundial que crece anualmente y no sólo a nivel de miembros sino también cualitativamente, además de sus cuantiosas edificaciones por el mundo, a mi juicio más amplias y hermosas que la mayoría de los locales de embajadas.
Hasta en eso cumple la profecía: “Estos son los dos olivos, y los dos candeleros que están ante el Dios de la tierra” --Ap. 11:4-, una clara referencia a la gran obra de reedificación espiritual y física a cargo de las cuales estuvieron el sumo sacerdote Josué y el gobernador Zorobabel --Zac. 4--. Entonces, eran tiempos difíciles para el pueblo de Dios de la antigüedad cuando estuvieron nacionalmente muertos durante 70 años, con el templo destruido y cese de la adoración a Jehová, además de la ciudad hecha añicos.
En Ezeq. 37 Jehová comparó a su pueblo con cadáveres a nivel de huesos secos; sin embargo, ocurrió una gran resurrección de parte de Dios como muestra la visión. Ocurrió cuando Dios abrió la prisión babilónica que los mantuvo prisioneros durante décadas y luego los llevó a su tierra donde hubo un recomienzo del servicio a Jehová. Fue entonces cuando aparecieron Josué y Zorobabel a los fines de una restauración que se logró no obstante las montañas de problemas que habían, aparentemente insalvables.
Apocalipsis 11 y los dos testigos no es más que una repetición de la historia, con el pueblo de Dios, su caída forzosa por parte del sistema político mundial --recordar Ap. 13:7—y un posterior restablecimiento llamado una resurrección.
Cuando Jesús resucitó a Lázaro hasta sus enemigos tuvieron que admitirlo –Jn. 11:46-48--; pero como estaban predispuestos y no amaban la verdad continuaron con su empeño de tapar las evidencias –Jn. 12:10,11-.
Habrán quienes exigirán el cuadre del más mínimo detalle, que por supuesto nunca les será dado al grado que ellos quieren, como aquellos que ridiculizan la enseñanza bíblica de los tres días de Jesús en la sepultura porque la cuenta de las horas reales arrojan un resultado parcial en el viernes y en el domingo, de modo que no hay realmente tres días “completos”.
Prescindiendo del menudeo de las cosas y de las objeciones sobre la manera en que se interpretan los 3 1/2 tiempos, conocer la historia de los Testigos de Jehová desde el año 1914 para acá en lo relativo al propósito de exterminio puesto en práctica por muchos gobiernos de la tierra, sobresaliendo Alemania Nazi y la Unión Soviética, y observar hoy día lo que es su organización mundial, sin el testimonio de un milagro de curación, me basta para aceptar el cumplimiento en ellos de Ap. 11:11,12:
“…ENTRÓ EN ELLOS…ALIENTO DE VIDA ENVIADO POR DIOS. SE LEVANTARON SOBRE SUS PIES…ENTONCES OYERON UNA GRAN VOZ DEL CIELO, QUE LES DIJO: “¡subid acá!” Y SUBIERON AL CIELO EN UNA NUBE, A LA VISTA DE SUS ENEMIGOS.”
¡Yo veo este gran milagro público y doy testimonio de ello!
Otras señales en los últimos días
“…cuál la señal de tu venida*, y de la consumación de la era? -Mat. 24:3- *O presencia. Val. BT
“…se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá hambres y terremotos en diferentes lugares…os entregarán a tribulación y os matarán; y seréis aborrecidos por todas las naciones…muchos tropezarán… y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán…muchos falsos profetas…multiplicado la maldad, el amor de la mayoría se enfriará… este evangelio del reino será proclamado en toda la tierra habitada…falsos mesías, y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios…” -Mat. 24:7,9,10,11,12,14,24--.
Fíjese una vez más: señales y prodigios (milagros DHH) de parte de muchos falsos profetas. En cambio, odio, tribulación y asesinatos a los verdaderos cristianos. ¿Por qué estos últimos deberían ser aborrecidos en todas las naciones si fuera cierto que ellos también harían curas milagrosas durante los últimos días?
Razonémoslo a la luz de lo que muestran los evangelios en cuanto a las numerosas multitudes que iban detrás de Jesús por los milagros que hacía. Y que igual cosa sucedió con los apóstoles según vimos en el libro de Hechos. ¿Verdad que correspondientemente, para los últimos días, los falsos profetas, puesto que harían grandes señales y prodigios, serían quienes arrastrarían a grandes muchedumbres? ¿O acaso debemos creer que enormes públicos irían tras los milagros en el nombre de Jesús procedentes tanto de los falsos profetas como de los cristianos genuinos? Si fuera así ¿Por qué dijo Jesús que sería como en los días de Noé cuando sencillamente la gente no hizo caso?
Además, ¿a cuál fe se refirió Jesús cuando dijo: “…cuando el Hijo del Hombre venga, ¿hallará fe en la tierra?” –Luc. 18:8- ¿Acaso la fe de Tomás, ver primero y creer después? ¿O acaso la fe que vislumbró para el entonces futuro ya presente, al decir “…Dichosos los que no vieron y creyeron”?
En los presentes últimos días son las señales indicadas las que nos han sido dadas –incluyendo milagros de falsos profetas- como evidencias de la presencia de Cristo en la gloria de su reino y al mismo tiempo de que ya estamos en la última era, pues ambos aspectos están unidos para ser identificados con la señal pedida.
¿Quiére decir que Dios no ha hecho ni una sola curación milagrosa hoy día?
Afirmar tal cosa sería una presunción y un atrevimiento de mi parte porque ¿cuál hombre o mujer puede con conocimiento de causa declarar que Dios no ha hecho ni una sola curación milagrosa hoy día?
Ahora bien, debemos admitir que toda curación o sobrevivencia a la que se le da carácter milagroso tiene la característica de lo que es provisional. Así, Lázaro fue resucitado por Jesús y sin embargo con el tiempo volvió a morir. Lo mismo todos aquellos que recibieron favores milagrosos.
He aquí un ejemplo hipotético que seguramente alguna vez ha sido cierto: En un aparatoso accidente de aviación hay un solo sobreviviente, sin un rasguño, sólo un gran susto… y todos concuerdan en que fue milagroso; sin embargo, pocas horas después, ese señor cuando vio a su esposa e hijos se emocionó tanto que sufrió un infarto y murió. ¿Tiene algún valor el milagro atribuido? Bueno, pienso que sí, al menos deja el mensaje de que Jehová Dios puede, un mensaje doloroso, visto la alegría efímera y la tristeza permanente de los familiares. Por eso, algunos clasifican esas ocurrencias como chistes crueles.
Oiga uno que encontré en Internet y que relato con mis propias palabras: Un señor espera noticias en la clínica donde su esposa está dando a luz. Ahora aparece una enfermera con un bebé en brazos, que se dirige hacia él con una sonrisa en los labios que le produce alivio y alegría; pero de repente la enfermera toma por los pies al bebé y comienza a estrellarlo en la pared.
“Oiga: ¿Qué hace?” Preguntó el papá.
Contesta la enfermera: “Te engañé, te engañé…nació muerto”.
Así, muchos han sobrevividos a una operación clasificada milagrosa originando alegría y agradecimientos a Dios manos extendidas; pero… para morir horas después, con el murmullo de que el Señor se lo llevó (después de haberlo salvado milagrosamente).
Moralejas a lo dominicano: “En la casa del pobre la felicidad dura poco”, frase útil cuando se desvanece un hecho afortunado que nos había alegrado.
Brincaron de alegría, a vista de los que les conocían como enfermos y lisiados de verdad. Y que yo sepa no hay un solo caso de curaciones parciales ni queja en el sentido de que: “Maestro, el leproso que curaste ayer, hoy está lleno de lepras otra vez". No, más bien, hicieron sus vidas normalmente dentro de la relatividad operante debajo del sol, como parece indicar la orden de Jesús en el caso Lázaro resucitado: "...dejadlo ir" --Jn 11:44--.
De todos modos, respeto profundamente las convicciones ajenas en cuanto a los milagros hoy día. Y aunque quiero y debo hablar claro no es mi intención herir susceptibilidades ni siquiera con el pétalo de una rosa. Pienso, que si hemos recibido una bendición extraordinaria y creemos que viene de parte del Dios Verdadero a través de su Hijo Jesucristo, pues, que a ellos vayan las gracias y toda gloria, nunca a Satanás. Comprendo también, que la alegría debe de ser tan inmensamente grande que no hay tiempo ni lugar en la mente para averiguaciones y dudas, sin importar que el milagro en cuestión se le atribuya a la llamada Virgen de los Remedios.
En lo que respecta a la descripción dolorosa que de los siervos de Dios hace las profecías para estos últimos días es fácil deducir que ellos han sido enmarcados con el aguante y no con la solución inmediata de sus problemas físicos. Dijo Jesús en Ap. 2 y 3:
“…iglesia de Éfeso…Has perseverado y soportado pruebas por mi Nombre, y no has desfallecido…Al que venza, le daré a comer del árbol de la vida, que está en el paraíso de Dios” --vv 1,3,7-.
“…iglesia de Esmirna…Conozco tu tribulación y tu pobreza…No tengas ningún temor de lo que vas a padecer. El diablo ha de enviar a algunos de vosotros a la cárcel, para que seáis probados, y tendréis tribulación…Sé fiel hasta la muerte, y yo te dará la corona de la vida…El que venza, no recibirá daño de la segunda muerte”.”-vv8-11-.
“…iglesia de Pérgamo…Conozco que habitas donde está la silla de Satanás. Con todo, permaneces fiel a mi Nombre. No has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas, mi testigo fiel, fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás…Al que venza, le daré del maná escondido…” –vv12,13,17-.
“…iglesia de Tiatira…Conozco tus obras: tu amor, tu fidelidad, tu servicio y tu paciencia…Al que venza…le daré autoridad sobre las naciones” -vv18,19,26-.
“…iglesia de Sardis…Conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás muerto. Sé vigilante, y reanima lo que queda…El que venza, será vestido de ropa blanca…” –vv1,2,5-.
“…iglesia de Filadelfia…Conozco tus obras…aunque tienes poca fuerza, has guardado mi Palabra, y no has negado mi Nombre…Al que venza, lo haré columna en el Santuario de mi Dios…” –vv7,8,12-.
“…iglesia de Laodicea…Conozco tus obras…Tu dices: Yo soy rico…, y nada necesito. Y no conoces que eres un cuitado y miserable, pobre, ciego y desnudo…Al que venza, le daré que se siente conmigo en mi trono…” –vv14,15,17,21-.
Nótese lo que en momentos dados fueron realidades en la vida de esos cristianos (sombreados amarillo) y las promesas de bienestar duradero sólo para después de que hayan vencidos perseverando hasta el fin (sombreados verde) –Mat. 24:13--.
No veo bienes físicos milagrosos de parte de Dios como alicientes para que la fe del individuo se mantenga viva, entendiéndose que si así fuera Satanás tendría razón cuando dijo: “…¿Teme Job a Dios de balde?” --Job 1:9--. Además, carecería de sentido todo cuanto se profetizó respecto a tribulaciones y la necesidad de aguantar aunque nos toque morir.
En cuanto a la situación de mucha otra gente durante los últimos días el Apocalipsis muestra que lejos de bendiciones en curas milagrosas reciben plagas a través de mensajes de juicios de parte de Dios pues no hemos de olvidar que los dos testigos reciben poder divino para proferir un mensaje ardiente que atormenta a los moradores de la tierra, que es la razón para que de ellos se diga: “…y tienen poder de…herir la tierra con toda plaga, cuantas veces quieran” –Ap. 11:3,6-.
Y de que realmente son mensajes de juicios derramados cuando aún hay “bondad inmerecida” (que muchos llaman “gracia”) a favor de la gente en general, está la significativa declaración de Ap. 8:20,21: “Los otros hombres que no fueron muertos por estas plagas, no se arrepintieron de la obra de sus manos, para dejar de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera;…Tampoco se arrepintieron de sus homicidios, hechicerías, fornicación y hurtos”. ¿Verdad que sería inconcebible de parte de Dios enviar plagas literales a la gente para que se arrepientan forzosamente?
Se ve, pues, que para los últimos días, en vez de atractivas curas milagrosas, habrían proclamas poderosas anunciando los criterios o juicios de Dios contra el dragón -Rev. 13:2-, contra la bestia salvaje -Rev. 13:1, contra los adoradores de la bestia salvaje -Rev. 14:9,10, contra la bestia binaria o falso profeta -Rev. 13:11,12 compare con 19:20-, contra la imagen de la bestia salvaje -Rev. 13:14-…Sí, contra Babilonia la Grande –Ap.18:1,2,4-.
Así de ardiente fue el mensaje precursor de Juan el bautizador --véase Mat. 3:7,10,12- ¿Estuvo acompañado de curas milagrosas? No, pues de él se dijo: “…Aunque Juan no realizó ninguna señal, todo lo que Juan dijo…era verdad” -Jn.10:41-.
¿Tuvo éxito? Sí: “Y acudían a él de Jerusalén, de todo Judea y de toda la región del Jordán. Y al confesar sus pecados, eran bautizados….en el Jordán” --Mat. 3:5,6--.
Igualmente, el profetizar del “resto ungido” (compare Ap. 11:4 con Zac. 5:12-14), sin realizar ninguna señal milagrosa ha logrado reunir al presente casi 8 millones de personas distribuidos en pequeños grupos en 236 países, islotes y territorios.
Curas Milagrosas de parte de Dios en el futuro cercano
“Y enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no existirá la muerte, ni habrá ya llanto, ni clamor, ni dolor. Las primeras cosas pasaron” –Ap. 21:4 –Val. BT-.
Nótese que no son los paliativos que la gente busca hoy día. Dice: “y ya no existirá…las primeras cosas pasaron”. Y puesto que la situación presente para todos, incluidos los cristianos, es de lágrimas, muerte, clamor y dolor, obviamente parece ser un claro indicativo de que Dios no se ocupa ahora en la realización de curas físicas milagrosas. ¿Cuándo vendrán? El contexto, los vv 1-3: “Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron…Y vi que descendía del cielo, de Dios, la ciudad santa: Una nueva Jerusalén, dispuesta como una esposa ataviada para su esposo. Y oì una gran voz procedente del trono, que decía: ¡He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán pueblos suyos, y Dios mismo estará con ellos.”
¿Verdad que ese tiempo aún no ha llegado? ¿Verdad que aún estamos en "las primeras cosas"? Consecuentemente, parece ser que Dios no se está anticipando en la aplicación de su programa... sólo nos está dando una lluvia de fortaleza y consuelo a través de su Palabra: “Todo lo que antes fue escrito, para nuestra enseñanza fue escrito, para que por la paciencia y el consuelo de las Escrituras tengamos esperanza” –Rom. 15:4-.
Ponga buena atención al v 7 de Ap. 21: “El que venza heredará estas cosas…” ¿Cuáles cosas? Las especificadas en el v4. ¿Vencer qué? Vuelva a Ap. 2:10: “No temas lo que vas a padecer…Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida.” Entonces, puesto que como siervos de Dios lo que nos toca es padecer más de lo que para otros es común, aguantar y hasta afrontar la posibilidad del martirio, es la razón para que los beneficios milagrosos del v.4 queden como una herencia condicional, no como bienes presentes.
Una inminente salvación
“…vi una gran multitud que ninguno podía contar, de toda nación, tribu, pueblo y lengua…con palmas en sus manos. Y clamaban a gran voz: “La salvación se debe a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero...: “Estos son los que han venido de la gran tribulación…” –Ap. 7:9,10,14--.
Otra gran salvación después del Armagedón
“Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a fuentes de agua viva. Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos (recuerde el 21:4 que es un seguimiento)…Después el ángel me mostró el río del agua de la vida, luciente como cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero…a uno y a otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que lleva doce frutos. Cada mes da su fruto, y las hojas del árbol son para la sanidad de las naciones” -Ap. 7:17;22:1,2-.
Por favor, repítalo conmigo: “para la sanidad de las naciones”,
es decir, ¡Milagros!, ¡Milagros!, ¡Milagros!.....................
“No dirá el morador: “Estoy enfermo…” –Is. 33:24-
“Serán vecinos el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño será su pastor. La vaca y la osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá paja. Hurgará el niño de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién destetado meterá la mano. Nadie hará daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena de conocimiento de Yahvé, como las aguas colman el mar” - Is. 11:6-9 BJ-
Para el Testigo de Jehová (Yahvé, Yehwáh, Yehwih, Yehowáh o como quiera que mejor suene en hebreo) esta clase de fe está cimentada en el oír, es decir, en el conocimiento bíblico que finalmente resultará en lo que dice Josué 23:14: “…Reconoced con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que, de todas las promesas que Yahvé vuestro Dios había hecho en vuestro favor, no ha fallado ni una sola: todas se os han cumplido. Ni una sola ha fallado” --BJ-.
Por eso, muy significativo es que después de la gran promesa de Ap. 21:4, el v. siguiente (el 5) diga: “Entonces, el que estaba sentado en el trono dijo:…mis Palabras son ciertas y verdaderas”.
Por lo tanto, los mayormente rumores milagrosos de hoy sirven para entretener la mente en pro de sanidad divina y perecederos bienes materiales dentro del presente sistema de cosas que según Dan. 2:35, 44 pronto será “lo que el viento se llevó”. Y además, cual bomba de humo, no permiten ver el futuro glorioso que nos traerá el Reino de Dios en manos de Jesucristo.
“…Pero la esperanza que se ve, no es esperanza, porque, ¿quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia esperamos” -Rom. 8:24,25-.
Evidentemente, pues, en el marco en que la profecía bíblica pone los beneficios milagrosos, según mi opinión, no hay cabida para sanidad divina hoy día. Es un razonamiento que parece elemental, salvo mejores análisis bíblicos que para que realmente ayuden deberían ser integrales, es decir, hasta donde sea posible, minuciosamente detallados, uniendo los vínculos, como en los tribunales de justicia, un método necesario para realmente llegar a la verdad de un asunto que es mucho más que juzgar a través de simples emociones y de buenos deseos.
Fin
Nota: Dado lo extenso del trabajo existe posibilidad de textos mal colocados
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